Uy, hay tanto ... pero sin duda mis hijos primero, y no solo ellos que los adoro, sino ellos y yo, nuestra relación ... Saber que están bien, que crecen, que maduran, que son almas buenas, que viven, que rien, aunque a veces lloran, que son felices, que aman, que sueñan, que creen en la felicidad y que son libres ...
Atrás quedaron los días tristes, atrás quedó el fantasma de muerte, de depresión, de soledad, de incomprensión, es un excelente momento, mis hijos son felices hoy ...
En segundo lugar, mi trabajo, si, porque de alguna manera casual, quise estudiar algo cortísimo y fácil (jajajajaja no todos creerían que estadística corresponde a esa definición) para que mi papá quedara conforme y yo pudiera ir a cumplir mis sueños, esos sueños que por el camino se apagaron ... y me quedé aquí, a veces confundida, con una carrera que no sabía si quería, y puedo decir, cuando miro hacia atrás, que por casualidad, o porque Dios me quiere, o porque soy como soy, acerté en esto, mis alumnos, me encantan, mis colegas, me encantan, y esta especialidad con todo lo que implica ... Aún así, dejaría esto por una sola razón en la vida, por aquellas personas a las que adoro ... mis hijos y ahora tú ...
En tercer lugar, pero no menos importante, que creo en la felicidad, el amor y la vida, en algún momento ya no creí, vi solamente soledad y vacío en mi futuro, pero me equivoqué, hace mucho estoy amando la vida, soñando y viviendo, y hace poco la vida está devolviendome las ilusiones eternas, las primarias, las infantiles ... las que los años no destruyeron, sino solamente preservaron en un lugar oculto, donde nada las corrompiera ni dañara ...
¿Qué va a pasar en el futuro? Ni idea, pero sueño, y seguiré soñando, creyendo primero que mis hijos serán felices y buenas personas, buenas personas realizadas ... en s egundo lugar seguiré creyendo que mi entorno será bello, éste u otro diferente, porque depende de cuánto yo ame lo que me rodea y de la suerte que tenga, y con ella cuento ... Finalmente, pero no es el orden lo que importa, seguiré creyendo en el amor, y me arriesgaré y amaré, y perdonaré cuando sea necesario, y pediré perdón por los daños que provoque, y tendré paciencia, y jugaré honestamente el juego de la vida, y esperaré cuánto sea necesario, y comprenderé y respetaré las decisiones ajenas, y seré feliz de amar sea cual sea el resultado, y de ello nada malo podrá salir.
Hoy soy feliz.
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sábado, 28 de agosto de 2010
lunes, 16 de agosto de 2010
Que extraño, pero hermoso.
Parece ser que con mis pensamientos estuve llamando al pasado ...
Ha tocado mi puerta (electrónica) y ha entrado en mi vida, le he abierto la puerta, puesto que fui yo quien la cerré hace demasiado tiempo, y la he abierto con total confianza, para darme cuenta otra vez, que somos los mismos, los mismos a los 16 y a los 46, cambia el exterior, aprendemos a ser más humildes, más prudentes, desarrollamos autoestima y características que nos permiten desenvolvernos y subsistir, pero en el fondo, nada ha cambiado.
Muchas veces me digo que en el fondo sé que soy yo, la misma que a los 16 ó 18, incluso la misma tímida gordita que a los 10, pero cuando me he encontrado, luego de casi 30 años, con alguien tan querido, que guardaba en mi memoria con el enorme dolor de la distancia, me vuelve a pasar, empezamos a hablar y era como si no nos viéramos hace un par de días.
Es igual que cuando encontré a Carlos, a quien no veía de 2do básico, en la universidad, y conversamos como si nunca nos hubiéramos distanciado ... Igual pasó con Héctor, 13 años sin saber de él, y me llamó el día de mi cumpleaños, y lo siento mi amigo de siempre, incluso más cercano, como si después de las aclaraciones, nada más fuera necesario y nuevamente es mi amigo.
Estos días volvió a ocurrir ese milagro, es hermoso, es extraño, pero hermoso.
Ha tocado mi puerta (electrónica) y ha entrado en mi vida, le he abierto la puerta, puesto que fui yo quien la cerré hace demasiado tiempo, y la he abierto con total confianza, para darme cuenta otra vez, que somos los mismos, los mismos a los 16 y a los 46, cambia el exterior, aprendemos a ser más humildes, más prudentes, desarrollamos autoestima y características que nos permiten desenvolvernos y subsistir, pero en el fondo, nada ha cambiado.
Muchas veces me digo que en el fondo sé que soy yo, la misma que a los 16 ó 18, incluso la misma tímida gordita que a los 10, pero cuando me he encontrado, luego de casi 30 años, con alguien tan querido, que guardaba en mi memoria con el enorme dolor de la distancia, me vuelve a pasar, empezamos a hablar y era como si no nos viéramos hace un par de días.
Es igual que cuando encontré a Carlos, a quien no veía de 2do básico, en la universidad, y conversamos como si nunca nos hubiéramos distanciado ... Igual pasó con Héctor, 13 años sin saber de él, y me llamó el día de mi cumpleaños, y lo siento mi amigo de siempre, incluso más cercano, como si después de las aclaraciones, nada más fuera necesario y nuevamente es mi amigo.
Estos días volvió a ocurrir ese milagro, es hermoso, es extraño, pero hermoso.
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