Datos personales

Mi foto
Bio Bio, Chile
Página de reflexiones femeninas

Películas Preferidas

  • Alguien tiene que ceder
  • AVATAR
  • Eclipse
  • El lector (the reader)
  • Enamorándome de mi ex

Libros y autores Favoritos

  • Isabel Allende
  • Marcela Serrano
  • Tolkien

sábado, 25 de septiembre de 2010

Que importante ...
El auto-respeto es una de las cualidades de una persona sicológicamente sana.
¿Cuando uno se falta el respeto?
No pretendo dar respuesta a esta pregunta, solamente estoy ordenando mis ideas en mi diario de vida online, como dicen mis hijos.
Creo que auto-respetarse y quererse están íntimamente relacionados.
Somos seres animales, por tanto deberíamos tener muy desarrollado el instinto de supervivencia.
Al parecer, nuestra racionalidad (o falta de instinto) nos han privado de parte de esta característica clave para la preservación de la especie.
Es que sobrevivir, en nuestro entorno moderno, implica no solo conservar el aliento, sino cuidar el cuerpo, la mente y las emociones, ya que no hacerlo puede privarnos de la vida, ¿verdad?
No solamente una mala alimentación, los vicios, la falta de ejercicio, atentan contra nuestra integridad física, sino también el stress, el dolor constante, las malas relaciones con los que nos rodean, etc.
Por supuesto, no toda falta de auto-cuidado es irracional o representa falta de instinto de supervivencia, ya que como seres humanos carnales, racionales y espirituales, en todo el amplio sentido de esta palabra, muchas veces el sacrificio es un camino necesario para la preservación de la vida de nuestros descendientes.
Es así como una madre o padre sacrifican su salud física, sicológica e intelectual por sus retoños.
Ahora bien, un padre o madre, un hijo, un anciano, o quien quiera que sea, que gratuitamente se provoca daño, se está faltando el respeto y no se está queriendo.
¿Qué pasa con nostros cuando fumamos, comemos o bebemos en exceso, no vamos al médico o no hacemos ejercicio?
A veces sentimos que estamos "regaloneandonos", pero a decir verdad, estamos "consolándonos" por falta de alimento emocional o intelectual.
Puede que la depresión y la falta de auto-cariño nos lleven a refugiarnos en estos vicios.
¿Quién no ha recurrido a superar esa necesidad de cariño con una sobredosis de chocolate?
Todos lo hemos hecho ... algunos químicos engañan a nuestro cerebro haciéndonos sentir bien.
¿Quién no ha pasado las penas con un buen trago? Así alguna vez hemos evadido la realidad, al menos por un rato.
En todo caso, no se puede negar que muchas personas que no muestran mayor interés por su cuerpo físico, a nivel emocional y/o intelectual son personas desarrolladas y realizadas, esto quizás tiene que ver con un desarrollo desbalanceado en algún sentido, o  bien con la formación recibida, que priorizó lo intelectual o espiritual por encima de lo físico a un nivel extremo, marcando a esas personas, desequilibrándolas, pero no necesariamente para mal.
Cómo me gustaba ver a Mercedes Sossa, enorme y feliz, cantando con tanta profundidad ... (no digo con ello que ella fuera desequilibrada)
Hay quienes dicen que el médico se niega a ayudarles a bajar de peso con medicamentos aludiendo a la postura de "mejor un gordo feliz que un flaco amargado".
En todo caso, creo que lo peor es la falta de auto-respeto y auto-cariño que se produce a nivel emocional e intelectual, cuando la persona se odia a si misma, ya sea por una mala formación, por un trauma que le quita la seguridad y autoconfianza, o por la interacción con entes dañinos que atentan contra el respeto y cariño que nos debemos mediante un verdadero lavado de cerebro.
No exagero, creo que he sufrido eso más de una vez.
Últimamente algo me ha estado molestando, he estado sintiendo que algo no está bien, y no sabía de qué se trataba.
Por eso esta mañana hacía los quehaceres y reflexionaba, y en medio de ello me decía que, mientras esté en una situación estable, como me siento hoy, feliz, realizada, debo ahorrar conceptos, decisiones o principios para el futuro, cuando alguna situación me robe temporalmente la cordura.
En eso estaba, cuando recordé haber escrito hace unos meses en mi agenda, y en internet (mi diario de vida) que uno debe quererse lo suficiente como para no amar a quien no te ama.
Naturalmente en el momento que lo escribí acababa de decidir no cometer ese error nunca más, y como el protagonista de "Memento", guardaba una lección impresa para cuando no pudiera recordarla, y me ha parecido al recordar esto, que he recobrado la tranquilidad, pues me he prometido hoy, que tengo ambos pies en tierra, que como dije, me siento feliz y realizada, amarme a mi primero, cuidarme y quererme.
Como dice a veces uno, ¿si no me cuido yo, entonces quien?
Es claro, ¿quien merece que le entregues tu alma? - quién te entrega la suya - ¿quién merece tu lealtad y devoción? - es claro.
Por supuesto hay quienes, aunque no te corresponden, merecen todo esto: los hijos, y creo que solamente ellos.
Y si, me preocupa hoy mi salud y mi aspecto, pero también, y mucho más, mi mente y mi emocionalidad, me siento equilibrada y feliz y no arriesgaré eso sin motivo.
Recuerdo un taller de desarrollo personal en el cual el sicólogo que dirigía nos motivaba a dejarnos caer hacia atrás sabiendo que nuestro amigo estaba detrás para sostenernos, y cuesta a veces, pero en relación inversa a la confianza en el otro ...
También nos hizo caminar con los ojos vendados, según las instrucciones de nuestro compañero de taller ... subir y bajar sobre obstáculos, eso es durísimo ...
¡Pero yo lo hice! Mis compañeras del taller eran de mi total confianza ...
¿Por qué? Creo que había dos razones, la primera: las conocía (importante) y la segunda: ellas también estaban dispuestas a realizar ese acto de confianza en mí (más importante), de hecho, también caminaron sobre una banca de acuerdo a mis titubeantes indicaciones y se dejaron caer en mis brazos ...
Es así como he decidido perder la cordura (amar es algo como eso) solamente cuando el destinatario de tal privilegio haya decidido perder la suya ... y así ninguno caerá ni tropezará ...
Eso es perder la cordura con cordura, o amar confiadamente. 

Seguidores