Cuesta entender otras formas de pensar y de mirar el mundo ... con mayor razón si quien piensa diferente es tu amos ...
Después de todo hemos vivido más de la mitad de nuestras vidas sin conocernos, nos hemos criado en diferentes ambientes, hemos desarrollado diferentes actividades y nos han sucedido cosas distintas ...
¿Cómo esperar que nuestra forma de pensar sea la misma?
Aún así me atrevo a decir que eres mi alma gemela, y no lo digo porque seamos iguales, no es eso, pero hay ciertas cosas que tienen que ver con formas de enfrentar las situaciones que nos identifican a ambos ... la fe es compartida ... nos emocionan las mismas cosas ... nos entusiasman las mismas cosas ...
Por otro lado, nuestras personalidades son muy diferentes, y es difícil al principio entender eso, porque al sentirme atraida por tu forma de pensar no me di cuenta de lo diferente que éramos ...
Es como lo que le pasa a los bebes en esa etapa en la cual no saben aún que la madre es otra persona, eso me pasó contigo, que cuando me preguntaba qué pensará él, me respondía: yo pensaría esto ...
Fue fácil equivocarse así ... pero pasado el desconcierto inicial, qué grato es reconocerte como este alguien diferente y semejante, tan semejante que no quiero despegarme de tí, y tan diferente que te admiro y puedo aprender de tí ...
Uf, tanto tiempo para llegar aquí ... Hace 8 años estabas solo, hace 8 años yo estaba sola, pero me embarqué en esta búsqueda, y también tú tuviste tu viaje ... Al fin del camino, no es casualidad que nos encontraramos, creo que hace tiempo nos buscábamos, quizás sin saberlo, y Dios nos preparaba para el encuentro ...
Por qué la vocación de adolescentes, la devoción y la fe, la fidelidad y lealtad, el amor a los hijos, la experiencia cercana a la muerte ... Hitos comunes ...
Al fin concluyo que no importa cuánto camináramos ni en qué dirección, estábamos destinados al fin a encontrarnos ...
Gracias, Dios.

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